Parque arqueológico
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Una tierra saturada en historia y misterio, donde el tiempo alguna vez esculpió sobre las caras de un altar, las siluetas de 16 personajes, cuyos hechos habrían de contarse en tinta y cincel por muchas generaciones. Así de mágico y seductor es Copan, también conocido como el Reino del Murciélago, lugar con una belleza incomparable, cuna de una poderosa civilización, cuyos conocimientos fueron capaces de rivalizar con los de otras culturas igual de extraordinarias, tales como: Grecia, Mesopotamia Y Egipto. El año 426 DC marca el inicio de una dinastía, que habría de perdurar en el poder por un espacio de casi 400 años; un fértil y hermoso valle aguardaba la llegada del primer Gran Soberano Kinich Yax K’uk Mo (Primer Verde Sol Quetzal Guacamayo) quien de inmediato estableció sus dominios a lo largo y ancho de la periferia sudeste del mundo maya. Copan caminaba así entonces hacia sus días de mayor esplendor, consolidándose de manera muy rápida en el dominio de artes y ciencias tales como: la astronomía, las matemáticas y la escultura, teniendo esta ultima un notable grado de desarrollo, cuando el decimo tercer gobernante de Copan, 18 Conejos, migró del tradicional moldeado en estuco sobre superficie, al revolucionario método de escultura en piedra con alto relieve, ubicando de esta manera a Copan en la órbita del asombro y la maravilla de aquellos que hasta el día de hoy la visitan. Inigualable es la sensación del visitante, quien por primera vez visita la gran ciudad del murciélago, sin lugar a dudas, la gran plaza con sus estelas nos recuerda el poder y la gloria de quienes alguna vez tiempo atrás la habitaron. Más asombroso es aun contemplar los 21 metros de altura y los 2200 símbolos que constituyen la gran escalinata de los jeroglíficos, dicho sea de paso, el mayor texto jamás antes escrito y conocido de toda la periferia maya, también declarado patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO en el año de 1981. Así de impresionante es Copan, sobre todo cuando los ecos de una pelota palpitan aun en los 6 marcadores de guacamaya que rodean la cancha del juego de pelota, la cual se localiza muy próxima a la escalinata. Es en este punto donde los sentidos del visitante son atrapados en las alas de la gran guacamaya solar, para sobrevolar hasta la acrópolis sur y finalmente depositarlos sobre las fauces del gran templo 22, contemplando de manera casi estupefacta la forma en que los bacaws sostienen aun el mundo de los antiguos mayas. Pero los misterios que envuelven a la acrópolis sur, no terminan ahí, basta no mas dejar volar la imaginación hasta las mismísimas entrañas del templo 16, ombligo mismo de la gran ciudad del murciélago, cuyo interior resguarda de manera celosa el nombre del fundador de la dinastía copaneca y donde el decimo gobernante, Luna Jaguar, dio forma y vida a una de las construcciones más emblemáticas y legendarias de Copan, el gran templo Rosalila, dedicado a la memoria del primer soberano del murciélago. Y es aquí donde la memoria nos encamina hasta las siluetas de los 16 personajes de quienes hablamos al principio, 16 gobernantes de una dinastía, cuyo último gobernante inmortalizo para siempre. De manera silenciosa pero soberbia, y a los pies del templo 16 hogar de Rosalila, el altar Q nos invita nuevamente a volver, y así junto con el, seguir escribiendo la historia de este maravilloso lugar. |
